Fábricas chinas paralizan su producción por aranceles de EE. UU.: trabajadores en licencia
Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, desatadas por la imposición de altos aranceles bajo el mandato del presidente Donald Trump, están empezando a afectar gravemente a la industria manufacturera china. Numerosas fábricas están reduciendo su producción, enviando a los trabajadores a licencias no remuneradas e incluso cerrando temporalmente sus instalaciones.
Según el Financial Times, los aranceles estadounidenses —que alcanzan hasta un 145 % sobre muchos productos chinos— han provocado cancelaciones masivas de pedidos por parte de clientes estadounidenses. Las industrias más afectadas son las de ropa vaquera, electrodomésticos y productos electrónicos.
La caída de las exportaciones refleja una presión económica creciente
El año pasado, alrededor del 15 % del total de las exportaciones chinas se dirigían a Estados Unidos. Hoy, esta cifra está cayendo rápidamente. En redes sociales, los trabajadores comparten imágenes de líneas de producción detenidas y anuncios de cierre temporal de fábricas.
Recortes en horas extras y turnos de fin de semana
En regiones industriales como la provincia de Cantón, muchas fábricas han suspendido las horas extras y los turnos durante los fines de semana. Las empresas más dependientes del mercado estadounidense han tenido que enviar a todo su personal a casa.
“Todos nuestros pedidos de exportación fueron cancelados. No tuvimos más opción que parar la producción”, contó una trabajadora de una fábrica de plásticos en la provincia de Fujian.
Asociaciones del sector alertan sobre la situación
Wang Xin, directora de la Asociación de Comercio Electrónico Transfronterizo de Shenzhen, que representa a más de 2000 empresas chinas, declaró que muchas han pedido a sus proveedores suspender o retrasar los envíos. Algunas fábricas ya han interrumpido su producción por una o dos semanas.
Impacto a largo plazo en el mercado laboral
Han Dongfang, fundador del China Labour Bulletin, advierte que la reestructuración del sector manufacturero chino será un proceso largo y difícil. “Los trabajadores serán los que paguen el precio”, aseguró.








